viernes, 3 de junio de 2011

NY, NY!

Volamos sobre ella y fue increíble, estábamos todos colgados de las ventanas diminutas del avión para poder ver New York de noche, valieron la pena ese par de codazos bien dados para ver desde el cielo al Empire ilumnado. Llegamos faltando poco para la medianoche, y nos enfrentamos al primer reto: EL IDIOMA!. Si se nos había complicado alguna vez en español por culpa de la "y" (sh) tan marcada y tan poco latina, ahora en inglés ni me lo podía imaginar. A lo indio fuimos zafando, aunque acá por momentos parece ser que nadie habla inglés, cruzas las calles junto con decenas de etnias que hablan a los gritos por teléfono en idiomas indescifrables, compartis el subte (maravilloso invento) con miles de estilos. Acá nadie es raro, somos todos raros, lo cual me encanta.
La rutina diaria fue maratónica mejor dicho pentatlónica!, salíamos a primera hora para volver sin sol, nos ardian las pantorrillas de tanto caminar pero no queriamos perdernos nada, todo valía la pena verlo. Los rascacielos, prismas brillantes infinitos, te dejan el cuello dolorido de tanto mirar para arriba, todo es urbano y de repente cuando menos lo esperas un espacio verde, una sorpresa, un descanso, una maravillosa pausa... ¿Qué me gusto más? No sé, todavía la estoy degustando.





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