El vuelo fue una especie de viaje en el tiempo, de repente estábamos en los años 50, los autos, la gente, la arquitectura, todo parecía salido de una foto decolorada de un folleto viejo que alguna vez vi de Cuba. Por momentos fugaces parece que estamos en Montevideo, los que saben dicen que son ciudades gemelas (yo les creo). Algunas de sus calles parecen de nuestra ciudad vieja y su malecón nos recibió como nuestra rambla, dándonos un respiro luego de la locura que significó el DF. Es lindo encontrar algo de casa en otra parte del mundo.
La Habana es hermosa... triste y hermosa. Quedan los esqueletos o fachadas de arquitecturas de un pasado mas glorioso, que hoy en algunas partes se cae a pedazos y que en otros casos esta siendo revitalizada con "esfuerzo compañero". Caminando por las calles nunca falta quien te pida educadamente un lápiz o un jabón para que les regales... tampoco falta la música y el ritmo... y a mi me da la sensación que acá todos son artistas... De la tierra del "oie shico", "del bien rico" y la "salsa" me llevo (sacando un par de habanos y una mulata en madera) su gente, su son cotidiano, su trato amable, su curiosidad constante y su deseo de libertad.
La Habana es hermosa... triste y hermosa. Quedan los esqueletos o fachadas de arquitecturas de un pasado mas glorioso, que hoy en algunas partes se cae a pedazos y que en otros casos esta siendo revitalizada con "esfuerzo compañero". Caminando por las calles nunca falta quien te pida educadamente un lápiz o un jabón para que les regales... tampoco falta la música y el ritmo... y a mi me da la sensación que acá todos son artistas... De la tierra del "oie shico", "del bien rico" y la "salsa" me llevo (sacando un par de habanos y una mulata en madera) su gente, su son cotidiano, su trato amable, su curiosidad constante y su deseo de libertad.
El malecón en Coco Taxi
Si pedis un "Cuba Libre" en alguna barra de un bar de La Habana te responden con acento: "ud. quiere un mentirita, mentirita?"...
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